VIAJE PRIMAVERA A EXTREMADURA

VIAJE PRIMAVERA A EXTREMADURA

 

CAMINANDO POR TIERRAS EXTREMEÑAS. (19 a 23 de mayo de 2025)

Como cada primavera debíamos definir el viaje que, una vez más, nos permitiría compartir tiempo y espacio. Entre diferentes opciones, el destino seria parte de la Extremadura más espectacular.

Elegimos para llegar, el mejor medio adaptado a nuestros intereses, un cómodo y completo autobús.

Fue éste, el primer acierto de los compañeros que organizan.

Igual que en otras ocasiones, la salida debía enmarcarse en una mañana matinera. La última campanada de las siete de la mañana coincidió con la salida desde la CHJ.  (quizá un poco después)

Pensaba uno, que “el silencio de las siestas” pudo ser “el silencio de las mañanas”, pero tal vez el cosquilleo del hambre podía más que los silencios. Llegó la primera parada, y en ella, un suculento plato de viandas a la brasa o tostadas más conservadoras, en otros casos.

Fue éste, el segundo acierto de los compañeros que organizan.

De nuevo al autobús, destino Talavera de la Reina, atractivas tiendas de cerámica artística y el lugar donde comeríamos “Saquitos de Langostino”.

Guadalupe esperaba para mostrarnos su Monasterio y el Santuario de la Patrona de Extremadura. El Claustro de los Milagros, el Museo de los Bordados, el de Libros Miniados…y el Camarín de Nuestra Señora, fueron clara introducción de la grandeza de cuanto nos esperaba.

Cáceres, y quizá alguna “degustación” antes de ocupar el confortable Hotel para descansar de tanto.

Despertamos sin prisas, un completo y variado desayuno nos animaba para la segunda jornada.

Fue éste, el tercer acierto de los compañeros que organizan.

Era el día para conocer Cáceres y Trujillo después. El meticuloso Guía, llegó al hotel para presentar el programa de la visita a la Ciudad, descubrimos sus conocimientos y la capacidad para trasmitirlos. Caminamos hacia La Plaza Mayor donde convergen distintos estilos consecuencia de los tiempos distintos en que surgen sus edificios. Con todo, es el punto de concentración y de inicio para recorrer el centro histórico.

La Concatedral de San María, La Plaza de Santa María, La torre de los Pulpitos, El Palacio de los Golfines … calles empedradas conducían a todo, también al Mirador de Galarza, restaurante sobre un aparcamiento, con un exquisito Solomillo Ibérico a la brasa.

Trujillo nos esperaba por la tarde. La grabación de un programa de TV, (MasterChef) había limitado el acceso del tráfico a la Plaza Mayor, caminando por empinadas calles llegamos. Supimos luego que, liberadas las restricciones, más tarde nos rescataría el autobús, como también rescatamos a nuestra guía, que al pie de la estatua de Francisco Pizarro confundió su público.

Resulta difícil describir cada uno de los rincones que con ella visitamos, quedaron otros, pero el tiempo dedicado y el cansancio quedaron ampliamente justificados, La plaza Mayor, El Palacio de la Conquista, La Puerta de Santiago, Castillo y Murallas de Trujillo, El Palacio de los Duque de San Carlos, Santa María la Mayor…

Era hora de regresar, aunque siempre quedaba tiempo para las compras. Tenemos nietos, hijos, nueras… y queremos acordarnos de todos. El altillo del autobús acabará lleno. El camino de vuelta, como casi todos, los hasta ahora vistos, muestran el mundo de las cigüeñas, las vacas, los corderos, los olivos, encinas, alcornoques…

Fue éste, el cuarto acierto de los compañeros que organizan. Hoy saldremos poco, un poco de fruta y al descanso.

Cuando el Emperador Octavio Augusto, hace tiempo, mucho tiempo, veinticinco años antes de Cristo, fundó la ciudad Augusta Emérita, no podía imaginar que en nuestro viaje la visitaríamos, que su nombre seria Mérida y que es la Capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura.  Había mucho que admirar, tuvimos que avanzar los despertadores y dejar poco de la completa oferta del desayuno y en algún caso, completada con huevos fritos.

El autobús iniciaba la marcha de hora y media. El Teatro combina la estructura original con la adaptación al uso actual, en un proceso de respeto histórico que permite recuperar la forma inicial de las gradas. El Anfiteatro, gladiadores, luchas, muertes, fieras…partes originales y otras reconstruidas. El Circo, donde en la actualidad se realizan exhibiciones de carreras de Bigas, Trigas o Cuadrigas. El Acueducto de los Milagros que trae el agua desde el Pantano de Proserpina. El Templo de Diana. El Arco de Trajano …

Pese al largo camino recorrido, pese al cansancio, apenas sufrimos el paso de las horas, pero sentimos que la comida esperaba. Algunos pudimos probar La Pluma Ibérica con Aroma de Naranja y Jengibre.

Augusta Emérita exigía el agua de la vida que llegó del embalse más antiguo de España, Proserpina, canalizada por el Acueducto de los Milagros. Los ICCP no podíamos dejarlo fuera de nuestro programa a modo de homenaje.

Fue éste, el quinto acierto de los compañeros que organizan.   Regreso a Cáceres. El hotel, y las tiendas esperaban.

 Si cada día fuimos descubriendo la espectacularidad de esta tierra, había quedado para el final lo más: El Parque Nacional de Monfragüe y Plasencia.

En el parque nos esperaba el guía. Villareal de San Carlos es el pequeño pueblo donde se centra la referencia de todos los itinerarios y la exposición de la fauna del parque. A escasos metros de la desembocadura del rio Tiétar en el rio Tajo se construyó El Puente del Cardenal, cubierto unos quince metros por las aguas del embalse en determinadas épocas, así fue en nuestra visita.  Comentaba el guía, que cruzar el Tajo por el puente ofrecía ventajas a los usuarios y grandes beneficios al Cardenal que cobraba por hacerlo. El Salto del Gitano, el mirador por excelencia de las aves de la zona, nos permitió conocer sus costumbres, su vuelo relajado por las corrientes térmicas en busca de comida y la atención de sus crías. Era el espacio de los buitres, de las águilas, de las cigüeñas negras, de las garzas…  el telescopio del guía nos acercó mejor a su mundo.

En la finca “El Ternezuelo”, granja de cerdos ibéricos y vacas, conocimos como se crían, como se cuidan y como se controla el cumplimiento de las exigencias de calidad. De ella, pudimos dar buena cuenta en la comida campera cuya carta era “lo ibérico del cerdo”.

Plasencia y su guía esperaban, como en otras ciudades la Plaza Mayor era el centro donde convergía la actividad. Supimos de la coexistencia de la Catedral Vieja y La Nueva. Allí estuvimos, como siempre buscando lo interesante del lugar y disfrutándolo, con foto de grupo o sin ella, porque la Ciudad de un compañero es especial. Me resulta difícil describir lo que vimos porque, él mejor que nadie, puede hacerlo. No es un vacío, sino un hueco para que lo llenes con todo lo que estimes.

Fue éste, el sexto acierto de los compañeros que organizan.

Llegamos a Cáceres y por ser la ultima noche tocaba preparar las maletas. Había llegado el momento de los milagros, trasladar los abarrotados altillos del autobús a las maletas que viajaran en su bodega. Apretaremos y se conseguirá, decían ellas ¡¡acertaron!!

La salida se retrasó, eran casi las nueve treinta cuando empezó la vuelta casa. El viaje de vuelta tendría descansos técnicos y otro para comer en Tomelloso.

Esta comida, la última del viaje, terminaría con el habitual “examen” de bienvenida a las “camineras” recién llegadas y con el sorteo que adjudica un regalo a cada una de ellas. El grupo de los jubilados es consciente de que, sin ellas, las “camineras”, el futuro seria incierto.

La CHJ esperaba, justo donde salimos.

 

Fotos